W. D. Gann

El nombre de W.D. Gann es legendario entre los especuladores de hoy. Son ampliamente conocidos los relatos anecdóticos sobre su fenomenal éxito a la hora de invertir y sobre algunas de sus técnicas. Menos accesibles son, sin embargo, los detalles acerca de sus métodos. ¿Quién fue este misterioso hombre que afirmó haber descubierto los secretos para predecir de forma coherente y precisa el comportamiento de los mercados? ¿Qué hallazgos le permitieron formular semejante afirmación?

Gann

   William Delbert Gann nació el 6 de junio de 1878 en Lufkin (Texas), en un rancho dedicado al cultivo de algodón. Desde niño mostró una extraordinaria aptitud para las matemáticas. Completó la educación secundaria y comenzó a invertir a la edad de 24 años, en 1902. Después de perder importantes sumas de dinero, Gann se percató de que los mercados seguían leyes matemáticas y ciclos de cierta duración. Estaba especialmente interesado en la conexión entre el precio y el tiempo. Comenzó a estudiar esta interacción con diligencia; incluso viajó a Inglaterra, la India y Egipto para desarrollar sus investigaciones matemáticas y estudiar a fondo series históricas de precios. En el transcurso de sus investigaciones, Gann descubrió una norma que se convertiría en la base de su método de inversión, norma a la que denominó “Ley de Vibración”, que él aplicaba al campo de las ciencias naturales, así como al financiero.

   Merece mención aparte también su famoso Cuadrado del Nueve, que no es más que un cuadrado numérico al que se le aplica por la parte exterior un círculo con los días de calendario del año de tal manera que los 360 grados del círculo representen los 365 días del año. Además, es un cuadrado basado en los ángulos de 45º (donde espacio y tiempo casan) que surgen de la división en 1/8 de 360 grados y en la división de cada año en ocho giros estacionales.

   Gann fue una de las pocas personas que con mucha antelación predijo el crash de 1929 y la posterior depresión económica. Según los datos disponibles, Gann gozó de enorme éxito con sus inversiones. Al parecer, manejaba una cuenta de dos millones de dólares que a su muerte dejó con 5 millones de dólares. Otras fuentes apuntan a ganancias notablemente mayores, pero no existen datos que corroboren esta afirmación.

   Faltaríamos a la verdad si negáramos que Gann publicó muchas de sus técnicas. Sin embargo, sus métodos más complejos, sus secretos más afinados para la inversión, sólo han sido accesibles a algunos especuladores que los hacen públicos con cuentagotas.

Gann: el matemático
Gann poseía un don extraordinario para las matemáticas. El manejo diestro de éstas era innato en él, de ahí que gran parte de su teoría tiene que ver con números y con las relaciones matemáticas existentes en los mercados. Algunos números guardan un significado especial en su obra: 16, 25, 36, 49, 64, 121 y 144. Su teoría numérica del mercado se basaba en su estudio de la Biblia y en la teoría de los números antiguos egipcios.

   En sus meticulosas investigaciones, Gann encontró, por ejemplo, que el número 7 era de especial importancia en la Biblia. Por tanto, lo usó para desarrollar la teoría del ciclo de siete días para el estudio del mercado a corto plazo. A su juicio, el número 7 representaba la conclusión, el cierre, la cualidad de algo completo. En suma, el número 7, para él, simbolizaba tiempo y ritmo, así como un ciclo completo.

   Por añadidura, Gann consideraba que el ciclo de 3,5 períodos (la mitad del ciclo de 7) atesoraba una importancia vital en sus estudios sobre los mercados. Este número también figura con profusión en la Biblia. Aparece registrado, entre otras ocasiones, como la duración temporal de la visión de Daniel (3,5 años), el tiempo que duró el ministerio público de Jesús en la tierra (3,5 años), así como la ocultación del Jesús niño en Egipto, que también duró 3,5 años. En consecuencia, Gann formuló una teoría que postulaba la existencia de un ciclo de 3,5 días, semanas, meses y años. Él aplicó este conocimiento a la hora de invertir en los mercados.

   El número 12 también atesoraba un significado especial para Gann, al juzgar que en este número cristalizaba el concepto de espacio. El número 12 también lo considera el punto de referencia de un ciclo, ya que la representación geométrica de un ciclo es un círculo, que consta de 360 grados. Dado que generalmente se aplican 12 divisiones temporales a un círculo (por, ejemplo, las 12 divisiones de la esfera de un reloj), 12 meses por año, 12 signos del zodiaco, etc., el número 360 dividido por 12 da como resultado el número 30, un número que, aparte de ser la media de días en un mes, era importante en la estrategias de inversión de Gann. Éste afirmaba la existencia de un ciclo de 30 días, 30 meses y 30 años.

   El número 144, que es el producto de multiplicar 12 por 12, era igualmente importante para Gann, porque también se repetía numerosas veces en la Biblia.

Enfoque cíclico de Gann
Hoy en día existe una considerable cantidad de analistas que basan su trabajo en los ciclos. Gann fue el primer analista de usar el tiempo como factor de análisis.

   El método de Gann se basa en las matemáticas, la geometría y la astrología. Es ampliamente conocido que Gann utilizó una considerable cantidad de referencias a los movimientos planetarios para sus predicciones de mercado. Sus cálculos esenciales o vibraciones se basaban en la geometría de ciertos movimientos planetarios y las distancias existentes entre ellos.

   El descubrimiento principal de Gann es que tiempo y precio son intercambiables y que cada movimiento significativo del mercado alterna entre los vectores tiempo y espacio. Cada fluctuación futura en el patrón de un gráfico puede verse en un movimiento del pasado; es el desplazamiento angular del patrón actual el que nos nubla la vista impidiéndonos encontrar el movimiento idéntico en el pasado. Los ciclos rara vez guardan la simetría que muestran las ondas sinusoidales con que los representamos. Como especuladores, nos enfrentamos al problema del traslado a la izquierda o a la derecha de los ciclos, donde la cantidad de tiempo del avance es diferente de la cantidad de tiempo de la caída.

   En síntesis, el hallazgo esencial del análisis cíclico de Gann es que los factores tiempo y precio son formas distintas de un mismo fenómeno y que son intercambiables. Esto significa que la compraventa de activos en los mercados financieros obedece a determinados ciclos temporales y que esos ciclos temporales se convierten en precio. Todo lo que sube, debe moverse después de forma lateral o caer. Sensu contrario, todo lo que cae, debe moverse después de forma lateral o subir. Ésta es la clave de bóveda del análisis cíclico. Para referirse a esta idea, Gann acuñó la expresión “puntos de balance”, zonas donde espacio y tiempo cuadran. Alcanzado uno de estos puntos, el precio se embarca de nuevo en un movimiento significativo en la dirección contraria a la establecida.

   Leamos las palabras escritas por el propio Gann en su novela Túnel a través del aire. Quién mejor que el propio creador para explicar su creación:

   “Mis cálculos se basan en la teoría cíclica y en secuencias matemáticas. La historia se repite a sí misma. Para conocer y predecir el futuro de cualquier cosa sólo tienes que mirar qué ha sucedido en el pasado y conseguir así una buena base o punto de partida.

   Todo funciona de acuerdo a ciclos pasados, y esa historia se repite a sí misma en la vida de los hombres, las naciones y el mercado de acciones.

   Recuerda, todo en este universo se mueve de forma elíptica o circular; esto se aplica de igual manera a lo abstracto y lo concreto, lo mental, lo físico y lo espiritual. Cada pensamiento que generas crea un círculo que vuelve a ti. Puede tardar años, pero notarás los efectos, sean éstos buenos o malos.

   Para elaborar mis cálculos sobre el mercado de acciones (o sobre cualquier acontecimiento futuro), miro en la historia y descubro el ciclo en el que estamos inmersos, y entonces pronostico la curva del futuro, que es una repetición de los movimientos pasados del mercado.

   Los límites a las predicciones del futuro basadas en una ley matemática exacta sólo pueden restringirse por la falta de conocimiento de los datos correctos del pasado con los que trabajar. Resulta igual de sencillo descifrar lo que ocurra dentro de 100 o 1000 años que lo que suceda dentro de uno o dos años, si uno dispone del punto de partida correcto y conoce el ciclo que va a repetirse.

   La ciencia matemática, la única ciencia sobre la que se ha puesto de acuerdo todo el mundo civilizado, proporciona inconfundibles pruebas de que la historia se repite a sí misma, y muestra que la teoría cíclica, o el análisis armónico, es la única cosa en la que podemos confiar para determinar el futuro”.


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