J. M. Hurst

No podría dar por concluido mi repaso a los próceres del análisis cíclico sin acercarme al brillante trabajo de quien es considerado con toda justicia el padre de la etapa moderna de esta disciplina. De hecho, mi modelo cíclico es en buena parte deudor de su obra. Me refiero a J. M. Hurst.

hurst

   En torno a 1970, un científico californiano especializado en cohetes y un pequeño grupo de ricos inversores con la ayuda de un ordenador muy potente para la época, se embarcaron en una profunda investigación de mercado. 30.000 horas más tarde, el científico de cohetes del grupo, el físico e ingeniero aeroespacial J. M. Hurst, publicó los resultados de su investigación (al menos aquéllos que quiso revelar) en un libro que se convirtió desde entonces en un clásico del análisis técnico, The Profit Magic of Stock Transaction Timing. El infortunio quiso que el mejor libro jamás escrito sobre los ciclos del mercado de valores apareciese justo en el duro mercado bajista de los años 70, de modo que, ante la aversión mayoritaria a especular en bolsa de la época, sus enseñanzas cayeron en saco roto y el libro se convirtió en un tesoro escondido.

   Hurst fue un hombre muy reservado. Él personalmente enseñó un curso sobre los ciclos de mercado durante más o menos un año, pero aparte de esta actividad, nunca publicó un informe periódico o boletín regular sobre bolsa, nunca concedió entrevistas y nunca promovió sus descubrimientos, muchos de los cuales nunca se revelaron. En el momento en que la bolsa se hizo de nuevo atractiva para especular, a principios de los 80, Hurst, olvidado durante mucho tiempo, sonaba ya a antiguo. Debemos reconocer que, para el especulador medio, sus técnicas de análisis son demasiado complicadas al estar excesivamente trufadas de matemáticas. En cualquier caso, Hurst nos legó la mejor forma de afrontar el estudio de los ciclos, y nos abrió los ojos al verdadero significado de las medias móviles.

   En mi opinión, su aportación más notable es el concepto de que una serie histórica de datos financieros no es el registro de un precio que cambia continuamente, sino el perfil de una secuencia de magnitudes de distinta frecuencia, amplitud y fase relacionadas entre sí mediante el tiempo. Dicho de forma sencilla, cualquier gráfico es el resultado de la combinación de varios ciclos de periodicidad o duración distinta, ciclos que pueden aislarse y con los que cabe especular de forma separada.

La ciencia aplicada a los mercados
El propio Hurst, una vez terminada su investigación, dio a conocer un modelo cíclico que posee plena vigencia hoy día. Como cabía esperar, para elaborarlo optó por un enfoque científico. Empleó lo que se conoce como análisis espectral, de común aplicación en el tratamiento de señales y en campos afines para analizar las frecuencias presentes en una señal muestreada. De esta forma, Hurst identificó los ciclos presentes en los mercados.

   Con el paso de los años, se elaboraron nuevas herramientas para el análisis de frecuencias, como la creada por John Burg, principal impulsor del análisis de estimación espectral de alta resolución para secuencias de tiempo limitado. El trabajo de Burg, cuya primera formulación apareció en su tesis doctoral en 1975, conocido como MESA (Maximum Entropy Spectral Analysis) también es una técnica matemática diseñada para encontrar las frecuencias presentes en una serie de datos. Técnica que, mediante el análisis de las ondas sísmicas (registrando su mayor o menor intensidad o amplitud), se aplicó a la exploración geofísica para encontrar yacimientos de petróleo y gas. De igual forma, el análisis de los precios, y la mayor o menor fuerza que emiten éstos, nos permite determinar los ciclos dominantes y, en consecuencia, sus suelos y techos.

Ehlers

   El gráfico de arriba muestra un ejemplo de cómo mediante el análisis espectral resulta posible determinar los techos y suelos de un ciclo dominante. La pantalla muestra un mapa de color, una vez analizado el precio de un determinado valor o índice. Las señales más fuertes, que aparecen de color amarillo brillante dentro de las zonas anaranjadas, están unidas mediante una línea amarilla. Conforme disminuye la amplitud o fuerza de las señales, la pantalla se “enfría”. Por tanto, los colores oscilan entre el amarillo brillante de las señales más fuertes y el negro de las más débiles. El ciclo dominante se extrae de la línea amarilla, fruto de la unión de las señales más fuertes del espectro.

   El trabajo de Hurst inspiró a muchos analistas que han continuado el camino abierto por él, como Peter Eliades, Jim Tillman, Brian Millard y John Ehlers.


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