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Combinar ciclos de distinta duración, una estrategia ganadora

Ante la probada evidencia de que existen varios ciclos operando en cada momento en la serie de precios de cualquier activo financiero, vuelvo a hacer hincapié en que, según mi criterio, la mejor forma de combinar ciclos es emplear uno como contexto y otro para especular en la dirección marcada por el ciclo de contexto.

   En el ejemplo que muestro a continuación, he empleado el ciclo de 40 semanas del Eurodólar como contexto y  el ciclo de 10 días para operar en la dirección marcada por el de 40 semanas.

   Dentro de la secuencia de acontecimientos, el primer paso consistió en constatar que en la primera semana de mayo el Eurodólar rompió a la baja la línea horizontal de la fase ascendente del ciclo de 40 semanas, situada en 1,3775.

Eurodólar 2 marcos 16062014

   A partir de ese momento, la hipótesis de trabajo era que el techo del ciclo de 40 semanas ya se había formado y que, por tanto, ese ciclo había ingresado en su fase descendente. Lo normal era que en poco tiempo el oscilador de confirmación corroborase esa hipótesis de trabajo, es decir, que certificase la entrada del ciclo en su fase descendente, cosa que sucedió una semana después.

   Así, una vez confirmada la rotura a la baja de la línea horizontal, el contexto era favorable para ponerse corto en el ciclo dos niveles por debajo del de 40 semanas, es decir, en el ciclo de 10 días, y operar así en la dirección marcada por el ciclo superior. En este caso, la dirección era la bajista. Para ponerse corto, sin embargo, había que esperar a que el propio ciclo de 10 días formase un nuevo techo.

   Con vistas al trading, el marco temporal adecuado para operar con arreglo al ciclo de 10 días es el gráfico de 2 horas.

   Pues bien, el gráfico de 2 horas el Eurodólar ofreció de inmediato dos magníficas oportunidades para ponerse corto; las dos oportunidades surgieron cuando se había corroborado (vía oscilador de confirmación) que el ciclo de 10 días estaba en su fase ascendente.

   Vamos ahora con un ejemplo similar, salvo por el hecho de que en este caso la oportunidad surgía por el lado largo. En el siguiente ejemplo, he empleado el ciclo de 40 semanas de Telefónica como contexto y  el ciclo de 10 días para operar en la dirección marcada por el de 40 semanas.

   Dentro de la cadena de acontecimientos, el primer paso consistió en constatar que en la penúltima semana de marzo Telefónica rompió al alza la línea horizontal de la fase ascendente del ciclo de 40 semanas, situada en 11,46.

Telefónica 2 marcos 16062014

   A partir de ese momento, la hipótesis de trabajo era que el suelo del ciclo de 40 semanas ya se había constituido y que, por tanto, ese ciclo había ingresado en su fase ascendente. Lo normal era que en poco tiempo el oscilador de confirmación corroborase esa hipótesis de trabajo, es decir, que certificase la entrada del ciclo en su fase ascendente, cosa que sucedió pocas semanas después.

   Así, una vez confirmada la rotura al alza de la línea horizontal, el contexto era favorable para ponerse largo en el ciclo dos niveles por debajo del de 40 semanas, es decir, en el ciclo de 10 días, y operar así en la dirección marcada por el ciclo superior. En este caso, la dirección era la alcista. Para ponerse largo, sin embargo, había que esperar a que el propio ciclo de 10 días formase un nuevo suelo.

   Como acabo de comentar, con vistas al trading, el marco temporal adecuado para operar con arreglo al ciclo de 10 días es el gráfico de 2 horas.

   Pues bien, el gráfico de 2 horas de Telefónica ofreció en poco tiempo cuatro magníficas oportunidades para ponerse largo; las cuatro oportunidades surgieron cuando se había corroborado (vía oscilador de confirmación) que el ciclo de 10 días había entrado en su fase descendente.

   En resumidas cuentas, espero que estos dos ejemplos recientes sirvan para ilustrar las enormes posibilidades que abre para el trading la combinación de ciclos de distinta duración.

   Permanezcan atentos.

Empuje alcista interno: el poder de la profundidad del mercado

Excéntrico y amigo del lujo en su ámbito privado, de la vida pública de Martin Zweig (fallecido en febrero de 2013, a la edad de 70 años) puede predicarse que fue un brillante especulador, un reputado asesor de inversiones y un sagaz analista financiero. Su fama creció al calor del libro Winning on Wall Stret, que publicó en 1986, un clásico dentro de las obras dedicadas a enseñar técnicas de inversión. Por añadidura, Zweig condujo un boletín bursátil (Zweig Forecast) que, al decir de la Hulbert Financial Digest, fue el más exitoso entre 1980 y 1995.

   Dentro de las diversas técnicas expuestas en el libro Winning on Wall Stret, Zweig pasó a la fama por elaborar un sistema que empleaba el concepto de amplitud o profundidad (es decir, la cantidad de acciones que acompañan la evolución de los índices) con vistas a determinar cuándo estaba iniciándose un mercado alcista. Animado por ese afán, creó un indicador que mide el empuje alcista interno del NYSE (New York Stock Exchange).

   En esencia, el indicador de Zweig desencadena una señal de compra cuando, tras haber caído en sobreventa, entra en sobrecompra en un intervalo no superior a 10 días. La idea esencial es que un cambio repentino en los datos de amplitud (pasar de sobreventa a sobrecompra en un período de tiempo tan corto) encierra el mensaje de que una campaña alcista de grandes dimensiones se halla en sus primeros compases.

   Desde 1945, sólo se han registrado 16 señales de empuje alcista interno. La media de ganancia una vez desencadenada la señal ronda el 25% a los 11 meses. Lo curioso es que desde la señal ocurrida en agosto de 1984, no fue hasta marzo de 2009 cuando tuvo lugar una nueva. Ahí es nada. En realidad, la generada en 2009 no pudo ser más certera, porque anticipó el gran mercado alcista que estaba por venir. En el siguiente gráfico, he marcado con círculos la señal de empuje alcista interno que tuvo lugar en marzo de 2009. Transcurridos 11 meses, el beneficio fue del 32,64%.

   Por otro lado, en el gráfico también he marcado con cuadrados una señal no genuina de empuje alcista interno, activada en marzo de 2010. Se trata de una señal no genuina porque desde que el indicador cayó en sobreventa transcurrieron más de 10 días hasta que entró en sobrecompra. A decir verdad, esta señal también anticipó una extensión de la escalada del S&P 500. Sin embargo, al no ser una señal genuina era obligado introducir otros ingredientes en el análisis para determinar si merecía la pena ponerse largo en ese momento.

Empuje interno 1 21042014

   La siguiente señal entró en escena en octubre de 2011. Cumplidos 11 meses, el beneficio de la señal era del 19,66%. Entretanto, en febrero y julio de 2012 se generaron sendas señales de empuje alcista interno no genuinas (marcadas con cuadrados), y ambas pudieron aprovecharse para ponerse largo con la ayuda de mis herramientas de análisis cíclico.

Empuje interno 2 21042014

   La última señal genuina se desencadenó en octubre de 2013. Por tanto, los 11 meses se cumplirán en septiembre de este año. Al cierre de la semana pasada, el beneficio tras la señal es del 6,28%.

Empuje interno 3 21042014

   En conclusión, estamos ante una herramienta técnica de primer nivel que sirve para que los especuladores con un horizonte de inversión a largo plazo adopten una posición compradora con una alta probabilidad de resultar provechosa. Por ende, esta técnica se incorpora a partir de hoy al repertorio del que me valgo para analizar los mercados. Su excelente hoja de servicios así lo demanda.

   Permanezcan atentos. 

Señal de alerta de los indicadores adelantados en Europa

Si en el mes de abril los indicadores adelantados europeos anunciaban una fuerte recuperación en Europa para el último semestre de 2013, ahora esos mismos indicadores están alertando de que una pausa en esa recuperación está agazapada a la vuelta de la esquina.

   Entre los datos existentes a principios de 2013 que barruntaban un repunte en el crecimiento de Europa para finales de este año, destacaba el fuerte aumento en el crecimiento anual de la oferta monetaria europea M1 (línea verde del siguiente gráfico). Además, a juzgar por el Índice de Condiciones Financieras de Bloomberg (línea roja), éstas habían mejorado ostensiblemente, creando el caldo de cultivo perfecto para encadenar varios meses de crecimiento económico. En consecuencia, estos indicadores aventuraban que el PIB europeo (línea negra) constituiría un suelo a principios de año para acto seguido acelerar su crecimiento hasta 2014.

   Sin embargo, los datos actuales no son tan halagüeños. La tasa de crecimiento monetario M1 ha tocado techo y las condiciones financieras han dejado de mejorar, lo que sugiere que podríamos ver un pico en el crecimiento del PIB de la zona euro entre enero y febrero del próximo año.

Masa monetaria 24102013

   Otro elemento que apunta en la misma dirección, la de que los mercados europeos de acciones tendrán que tomarse un respiro durante varios meses, es la inflación de la Energía.

   En el siguiente gráfico, están  trazados el Euro Stoxx 50 (línea de color negro) y la inflación anual del Índice de Energía de la zona euro, que se muestra en rojo, invertido y avanzado. Salta a la vista que la disminución de los precios de la energía a finales de 2012 y principios de 2013 anticipó correctamente la subida de la renta variable europea en la segunda mitad de este año.

Energía 24102013

   Sin embargo, el aumento de los precios de la energía registrado desde hace unos meses sugiere que las acciones en Europa deberían formar techo este mes y permanecer débiles hasta enero o febrero de 2014.

Energía de cerca 24102013

   Por tanto, partiendo del supuesto de que los mercados de renta variable funcionan descontando el futuro, el dato sobre el Índice de Energía de la zona euro y el aviso por parte de la oferta monetaria M1 de que se formará un techo en el PIB de la eurozona entre enero y febrero del próximo año, invitan a pensar que la renta variable europea debería anticipar la próxima pausa en el crecimiento de la zona euro formando un techo de calado ahora mismo.

   No en vano, ya estamos viendo los posibles signos que vociferan que existe una alta probabilidad de que la renta variable europea detenga su reciente escalada. A continuación, muestro un panel con varios indicadores para medir la salud del Euro Stoxx 50. Huelga decir que éstos no son mis indicadores cíclicos habituales, lo cual no implica que no atesoren valor.

RSI y Nuevos Máximos 24102013

   El primer indicador muestra el porcentaje de las acciones que engrosan el Euro Stoxx 50 con un RSI  por encima de 70. Cuando el 30-40% de esas acciones tiene lecturas del RSI por encima de 70, un techo de nivel intermedio tiene lugar. La lectura reciente es una de las más altas en casi dos años .

 Los tres siguientes indicadores registran los nuevos máximos y nuevos mínimos en marcos temporales distintos (un mes, tres meses y un año). Como puede observarse, aunque el Euro Stoxx 50 ha superado este mes el máximo de septiembre, la amplitud no ha confirmado esta subida, como atestigua la divergencia negativa creada al haber un menor número de acciones que participan en esa subida creando nuevos máximos.

   En suma, los mismos indicadores económicos que anticiparon una recuperación de la economía europea y del mercado de valores nos advierten ahora de que el PIB de la zona euro se tomará una pausa a principios de 2014. El mercado de valores debería empezar a descontar ese escenario este mes.

   Permanezcan atentos.

 

Combinar ciclos, la clave para especular

En su coherente y fervorosa exploración de los mercados financieros, J.M. Hurst, refractario a las simplificaciones y siempre codicioso en su búsqueda de explicaciones definitivas, nos legó una nueva forma de entender la teoría cíclica. Con las plurales erudiciones científicas que lo adornaban, infundió un soplo de vitalismo al análisis técnico explicándonos que una serie histórica de datos financieros no es el registro de un precio que cambia continuamente, sino el perfil de una secuencia de magnitudes de distinta frecuencia, amplitud y fase relacionadas entre sí mediante el tiempo. Dicho con otras palabras, el gráfico de cualquier activo financiero surge de la mezcla de varios ciclos de distinta duración, ciclos que pueden aislarse y con los que cabe especular de forma separada.

   Al mirar un simple gráfico, un gráfico en bruto, lo normal es encontrarse con esto:

Gráfico S&P 500 13102013

   Sin embrago, como acabo de comentar, a partir de la artesanal investigación de Hurst, se hace necesario desglosar los ciclos que componen el precio de cualquier gráfico. Sólo así se comprende en toda su dimensión el proceso de flujo y reflujo de los precios, el vaivén cadencioso que los mueve; en fin, su naturaleza cíclica.

   Tomado como punto de partida mi modelo cíclico y tras proceder al desglose de los tres ciclos más importantes incorporados al precio (10 días, 40 días y 40 semanas), veamos en el ejemplo que acabo de mostrar el comportamiento de esos ciclos. Eso sí, con vistas a ilustrar este ejemplo, me he permitido plasmar en un solo gráfico los suelos y techos de los tres ciclos; por sistema, mi forma de abordar el análisis de cada uno de los ciclos requiere el estudio de diferentes marcos temporales.

   En primer lugar, observemos el ciclo de 10 días, esto es, sus continuas rotaciones.

Ciclo 10 días 13102013

   Vamos ahora con el ciclo de 40 días.

Ciclo 40 días 13102013

   Por último, el ciclo de 40 semanas (200 días).

Ciclo 40 semanas 13102013

   Sabiendo, por tanto, que existe la posibilidad de descomponer un gráfico en varios ciclos, el paso siguiente consiste en combinarlos para encontrar provechosas oportunidades de especulación.

   En el siguiente gráfico, muestro los ciclos de 4 años y 40 semanas del BBVA. Con su habitual precisión anticipatoria, rota a la baja la línea horizontal de la fase ascendente del ciclo de 4 años en febrero de 2010, dos meses después el oscilador de confirmación certificó la entrada del ciclo en su fase descendente. En consecuencia, se corroboró que el último techo del ciclo de 4 años se formó en noviembre de 2009.

   Una vez confirmado el cambio de fase por el oscilador de confirmación, cabía la posibilidad de emplear el ciclo inferior (40 semanas) para operar en la dirección marcada por el ciclo superior. En este caso, la dirección era la bajista, dado que el ciclo de 4 años se encontraba en su fase descendente. En el gráfico, he marcado las tres extraordinarias opciones que dejó el ciclo de 40 semanas para ponerse corto con el contexto del ciclo de 4 años a favor.

BBVA mensual y semanal bajista 13102013

   Posteriormente, tras formarse un suelo en julio de 2012, el precio rompió al alza la línea horizontal de la fase descendente del ciclo de 4 años. Ese acontecimiento modificó el contexto reinante hasta el momento. Una vez rota esa línea horizontal, lo lógico era que el ciclo de 4 años hubiese formado su suelo, circunstancia que el oscilador de confirmación certificó pocos meses después. Confirmado, por tanto, que el ciclo de 4 años se encontraba en su fase ascendente, resultaba posible emplear el ciclo inferior (40 semanas) para operar en la dirección marcada por el ciclo superior. En este caso, la dirección era la alcista, dado que el ciclo de 4 años ya se encontraba en su fase ascendente. En el gráfico, he marcado la extraordinaria oportunidad que dejó el ciclo de 40 semanas en julio de este año para ponerse largo con el contexto del ciclo de 4 años a favor.

BBVA mensual y semanal alcista 13102013

   Cambiemos ahora la combinación de ciclos. Veamos qué sucede si utilizamos como contexto el ciclo de 40 semanas y empleamos el de 40 días para operar. Mirando el siguiente gráfico, salta a la vista que tras romperse al alza la línea horizontal de la fase descendente del ciclo de 40 semanas, poco después el oscilador de confirmación de ese ciclo certificó el cambio a la fase ascendente. A partir de ese momento, se podía usar el ciclo inferior (40 días) para operar en la dirección marcada por el ciclo superior. En este caso, la dirección era la alcista, dado que el ciclo de 40 semanas se encontraba en su fase ascendente. En el gráfico, he marcado la extraordinaria oportunidad que ha dejado recientemente el ciclo de 40 días para ponerse largo con el contexto del ciclo de 40 semanas a favor.

BBVA semanal y diario alcista 13102013

   Un último ejemplo, con el ciclo de 40 días y el de 10 días. Tras romperse al alza la línea horizontal de la fase descendente del ciclo de 40 días, poco después el oscilador de confirmación de ese ciclo certificó el cambio a la fase ascendente. A partir de ese momento, se podía usar el ciclo inferior (10 días, gráfico de 2 horas) para operar en la dirección marcada por el ciclo superior. En este caso, la dirección era la alcista, dado que el ciclo de 40 días se encontraba en su fase ascendente. En el gráfico, he marcado las tres extraordinarias oportunidades que ha dejado recientemente el ciclo de 10 días para ponerse largo con el contexto del ciclo de 40 días a favor.

BBVA diarioy 2 horas alcista 13102013

   En resumen, combinar ciclos constituye una evolución natural de las aportaciones teóricas de Hurst, además de una potente herramienta de especulación. Incorporar esta técnica resulta imperativo para quienes profesen el análisis cíclico.

   Permanezcan atentos.

Los secretos de Gann: el Cuadrado del Nueve

Durante años, el interés de numerosos estudiosos del mercado se ha concentrado en W.D. Gann, artífice de predicciones muy exitosas. Ávidos de conocimiento, una plétora de especuladores ha tratado de averiguar cómo Gann fue capaz de manejarse con semejante nivel de precisión, lanzando predicciones de mercado tan atinadas. Por ejemplo, en el número dos del quinto volumen de la revista Ticker and Investment Digest (diciembre de 1909) se refiere que Gann realizó 286 operaciones en presencia de William E. Gilley, de las cuales fueron exitosas 264. Por tanto, su ratio de acierto alcanzó un espectacular 92%. En ese período de 25 días que cubre el artículo, Gann fue capaz de doblar diez veces su capital inicial.

   De entre las numerosas técnicas especulativas de Gann, quizá la más célebre es la conocida como el Cuadrado del Nueve, uno de sus sistemas de cálculo más misteriosos.

   Al decir de algunos conocidos de Gann, éste llevaba una Cuadrado del Nueve en miniatura cuando acudía a especular en los corros de bolsa. Gann creía que cada suelo y cada techo de un gráfico guarda una correlación matemática y temporal con techos y suelos del pasado. Sostenía que nada en la naturaleza se mueve por azar y que en la creación de todo cuanto conocemos reposan las principios matemáticos. Que el universo, en fin, es un compendio de puntos de fuerza matemáticos. Veamos el aspecto de ese Cuadrado.

Cuadrado del Nueve

   Algo hay en esta extraña rueda que intriga a todo el que la ve, sea un entusiasta del mercado o un lego en la materia. El verdadero origen del Cuadrado del Nueve se desconoce. Se cree que Gann lo descubrió en la India o en Egipto, en el transcurso de su concienzuda indagación en los entresijos de los números. Mi conjetura es que el origen más probable del Cuadrado del Nueve se remonta a Egipto. De hecho, el Templo de Luxor lo incorpora en su arquitectura. No obstante, prestando oídos a los mayores expertos en Gann, el Cuadrado no sería sino una representación de la Gran Pirámide de Giza vista desde un plano cenital.

   Sin duda, para Gann el número 9 atesoraba un preciado valor. En alguno de sus textos, dejó escrito que empleamos nueve números para medir todo y que no podemos pasar de 9 sin empezar de nuevo en cero De hecho, el número nueve presenta unas singulares características cuando se suma o se multiplica a cualquier número.

   Si a cualquier número le sumas 9, el número resultante se reducirá mediante adición al número inicial de un dígito. Por ejemplo 1+9=10; 1+0=1. Otro ejemplo: 2+9=11; 1+1=2. Un tercer ejemplo: 3+9=12; 1+2=3.

   Si se multiplica el número 9 por cualquier otro número, el producto resultante se reducirá a 9 mediante adición. Un ejemplo: 9×5=45; 4+5=9.  Otro ejemplo: 9×8=72; 7+2=9. Un tercer ejemplo: 9×33=297; 2+9+7=18; 1+8=9

   También la suma de todos los dígitos del 1 al 9 se reduce mediante adición al número 9. Comprobémoslo: 1+2+3+4+5+6+7+8+9=45; 4+5=9.

   Ésta es la razón por la que Gann dijo que el número nueve medía todo.

¿Qué es el cuadrado del Nueve?
En esencia, se trata de una herramienta para pronosticar el Tiempo y Espacio, para medirlos de diferentes maneras.

Cuadrado del Nueve de cerca

   Salta a la vista que este Cuadrado es una estructura numérica dispuesta en forma de espiral que comienza con el número 1 en el centro y el número 2 a la izquierda. El resto de los números se mueven alrededor del 1 en el sentido de las agujas del reloj hasta llegar al número 9, momento en que se completa el primer ciclo de números alrededor del centro. Desde el número 10 al 25 se completa el segundo ciclo; desde el 26 al 49, el tercero; etc.

   La diagonal en dirección a la esquina inferior izquierda está formada por el cuadrado de los número impares (1, 9, 25, 49, 81, 121, 169…). La diagonal paralela a la que se dirige hacia la esquina superior derecha esta formada por el cuadrado de los números pares (2, 4, 16, 36, 64, 100, 144…).

Cuadrado de numeros pares e impares

   Para apreciar el cuadrado en términos de su origen geométrico, hay que intentar imaginárselo como una pirámide cuyo vértice fuese el número 1 con cuatro lados que descienden en cascada hasta la base de la pirámide.

Pirámide Cuadrado del Nueve 29092013

   Con vistas a completar el Cuadrado, ha de rodearse de un anillo externo con los días del calendario para encajar los 365 días del año en los 360º de la circunferencia formada por ese anillo.

Anillo externo 29092013

   Esta relación de los números con la circunferencia se explica por el hecho de que a cada número le corresponde un ángulo específico entre 0º y 360º. Pitágoras sentenció que “las unidades en una circunferencia o en un cuadrado se relacionan entre sí en términos de Espacio y Tiempo en puntos específicos”. En consecuencia, el Cuadrado del Nueve se presenta como una herramienta extremadamente rápida para encontrar bloques numéricos que guardan una relación geométrica con los pasados suelos y techos de un gráfico.

   Gann dejó escrito que “el hombre empezó a medir el tiempo usando un reloj solar, dividiendo el día en 24 horas de 15º de longitud. El reflejo geométrico del sol sobre el reloj solar indicaba la hora del día. Por tanto, dado que el tiempo se mide mediante el Sol, nosotros debemos usar los 360º de la circunferencia para medir el Tiempo en los mercados”.

   Volviendo al anillo externo con los días de calendario del año, el punto cero siempre empieza el primer día de la primavera, entre el 20 y el 21 marzo.

   Para comprender por qué el punto de arranque está fijado precisamente ese día debe entenderse que el Cuadrado hunde sus raíces en el movimiento descrito por el Sol a través de su nodo. El nodo es el punto de la órbita terrestre en que se cruzan el plano del ecuador y el plano del Sol, generando el primer día de primavera. Este punto nodal se conoce como equinoccio porque las horas del día y de la noche tienen una duración igual. En el equinoccio de primavera, el Sol forma 90º con el plano de la Tierra, ángulo que genera una intensa radiación electromagnética que afecta de forma notable la vida de todos los seres vivos.

   Pasado el equinoccio de primavera, en el hemisferio norte la luz solar se incrementa hasta llegar a su máximo el primer día del verano, el 20 o 21 de junio, formando en ese momento 90º con el primer día de la primavera. Entonces, la luz solar comienza su declive hasta que se igualan de nuevo los días y las noches durante el primer día del otoño, el 22 o 23 de septiembre. A partir de ese momento, la oscuridad gana terreno hasta el 21 o 22 de diciembre, primer día de invierno. Estos cuatro puntos asociados a las estaciones se conocen en el Cuadrado del Nueve como cruz cardinal.

   Vista esta disposición del Cuadrado, no resulta casual que la mayoría de los máximos y mínimos del mercado acontezcan alrededor de los números que engrosan esa cruz. También encerraban una importancia especial para Gann los números que conectan la base de la pirámide, es decir, que unen las esquinas del Cuadrado formando un aspa. La división esencial del Cuadrado, por tanto, consta de 8 partes de 45º cada una (1/8 de 360º). Estos ocho bloques numéricos albergan una capacidad especial para equilibrar Tiempo y Espacio.

Cardinales y aspa

   La filosofía que conecta el Cuadrado del Nueve con el movimiento de traslación de la Tierra alrededor del Sol se fundamenta en que durante el 21 de marzo acontece la reencarnación de la vida. Después, en el solsticio de verano, esa nueva vida que se enseñorea de los animales, plantas e insectos se encuentra en estado de ebullición.

   Posteriormente, alcanzado el equinoccio otoñal, el grado máximo de fruición vital queda atrás y el ciclo de la vida disminuye, deteriorándose en su camino hacia la vejez. El 21 de diciembre, en el solsticio de invierno, la vida entra en estado de congelación, con vistas a resurgir cuando lleguen los rayos solares que trae el equinoccio de primavera.

   Gann comentaba que “en La Biblia se sostiene con claridad que hay un tiempo y una estación para todo aquello que está bajo el Sol y que no hay excepciones para esta norma cíclica. La Tierra se mueve alrededor del sol en 365 días. Esto completa el viaje a través de 360º”.

Algunos ejemplos
Como no es el propósito de esta entrada ofrecer un curso sobre el Cuadrado del Nueve, dejaré aquí las explicaciones teóricas. Por tanto, vayamos ahora con la aplicación práctica de esta herramienta. Pero antes de ver algún ejemplo, quiero aclarar que aquello de lo que voy a dar cuenta a continuación constituye una minúscula muestra de las muchas aplicaciones prácticas que encierra del Cuadrado del Nueve.

   Aclarado este punto, el Cuadrado del Nueve, en primera instancia, nos permite calcular objetivos de subida y bajada para el precio de cualquier activo. Las líneas que presento en el siguiente gráfico, que yo denomino Líneas de Gann, nacen directamente del Cuadrado del Nueve y nos permiten disponer de unos objetivos que alternativamente funcionan como techos y suelos. Ahora mismo, el S&P 500 casi ha alcanzado una de estas líneas, que sin duda le opondrá una fuerte resistencia en el caso de que la alcance.

Líneas Gann 29092013

   En cuanto a la predicción temporal, presento a continuación un gráfico en el que gracias al Cuadrado del Nueve se pudo calcular cada cuánto tiempo iban a producirse movimientos de calado desde el máximo de octubre de 2007 hasta el mínimo de marzo de 2009, suelo que por cierto fue perfectamente pronosticado mediante esta herramienta.

Gann tiempo 29092013

   La cuestión es que el número exacto de cada mes que aparece en el gráfico no es azaroso, sino que responde a los números dispuestos en el Cuadrado del Nueve, en concreto los que aparecen en la zona horizontal derecha y en la vertical inferior de la cruz cardinal y en las dos diagonales del lado derecho del Cuadrado. Lógicamente, la clave reside en saber por qué eran esos números y no otros los que dominaban en ese momento el mercado.

Explicación ejemplo 1

   El siguiente ejemplo pertenece al pasado más reciente. Todos los puntos de giro que aparecen marcados se calcularon con el Cuadrado del Nueve teniendo como punto de partida el 21 de marzo, es decir, utilizando el anillo exterior explicado anteriormente.

21 marzo 29092013

   En definitiva, el Cuadrado del Nueve es un maravilloso instrumento que permite pronosticar el Espacio y el Tiempo para cualquier activo financiero. Aunque su compleja apariencia tal vez despierte el rechazo de algunas personas, puedo asegurar que el estudio de sus propiedades y su posterior manejo son un estímulo intelectual de primer orden.

   Permanezcan atentos.

El empleo en EE.UU. seguirá mejorando

Quienes tienen a bien profesar el estudio de los principales indicadores de empleo adelantados de EE.UU., la sana costumbre de indagar en sus entresijos, sabrán que éstos atesoran un enorme valor ayudando a los inversores a permanecer en el lado correcto de la inversión. No en vano, esos indicadores han hecho un excelente trabajo este año manteniendo a los inversores alineados con la tendencia principal del mercado, que permanece alcista desde marzo de 2009. Esos mismos indicadores apuntan a una continua mejora de los datos de empleo durante lo que queda de año, y susurran que la tasa de desempleo en EE.UU podría alcanzar el 6% durante el próximo año; ambas circunstancias, por supuesto, serían alcistas para el mercado de valores.

   El gráfico que viene a continuación muestra dos indicadores: las Ofertas de Trabajo en EE.UU y el Índice de Tendencia del Empleo elaborado por la Conference Board: ambos sugieren que el nivel de empleo no agrícola aumentará con vistas a la primavera de 2014.

Gráfico 1

   Otro indicador nuclear a la hora de ofrecer pistas acerca del futuro del empleo es la Encuesta sobre Préstamos Bancarios de la Reserva Federal, que mide el porcentaje de entidades que endurecen las normas de crédito de los préstamos comerciales e industriales concedidos a las pequeñas empresas. Este indicador, que adelanta al crecimiento del empleo con una anticipación de tres meses, predice una aceleración del nivel de empleo para finales de año.

Gráfico 2

   No menos alentador es el aumento del Índice de Planes de Contratación de la Federación Nacional de Empresas Independientes (NFIB), que ha alcanzado el nivel más alto desde principios de 2007. Esto es significativo, ya que el Índice de Planes de Contratación (que en el gráfico se muestra de forma invertida) adelanta a la tasa de desempleo por varios meses. Su actual evolución sugiere que EE.UU. se acercará a una tasa de desempleo del 6% en algún momento de 2014.

Gráfico 3

   Posando ahora la mirada en la evolución a largo plazo del citado Índice de Tendencia del Empleo elaborado por la Conference Board, el panorama no puede ser más prometedor. A continuación, muestro el Índice de Tendencia del Empleo junto con su media móvil de 20 meses. Cuando el índice se mantiene por encima de su media móvil de 20 meses, la economía registra crecimiento y el mercado de valores se encuentra en tendencia alcista. Sin embargo, a modo de alerta temprana para los inversores, este índice siempre cae por debajo de su media móvil de 20 meses varios meses antes del inicio de una recesión. En consecuencia, dada la situación actual de este índice, el riesgo de que la economía de EE.UU entre en recesión es muy bajo.

Gráfico 4

   Otro apoyo para los mercados de renta variable es el continuo descenso de la media de cuatro semanas de las peticiones de subsidio de paro. De hecho, las peticiones de subsidio de paro y el mercado de valores guardan una correlación inversa muy notable, de modo que detectar las divergencias entre los dos puede ser útil para la identificación de los puntos de inflexión en el mercado.

   Teniendo en cuenta que la media de cuatro semanas de las peticiones de subsidio de paro ha alcanzado un nuevo mínimo la semana pasada (en el gráfico se muestra de forma invertida), el riesgo de un techo de gran calado en el mercado de acciones de EE.UU. parece muy poco probable.

Gráfico 5

   ¿Y cómo encajan estos datos en las previsiones de mi modelo cíclico? En verdad, mis herramientas de análisis siguen previendo el techo del ciclo de 4 años del S&P 500 para este año, en la franja temporal comprendida entre octubre (mes en que figura el techo teórico pronosticado por la onda sinusoidal) y noviembre (mes en que aparece una vibración de Gann capaz de forzar un techo). Una vez formado el techo del ciclo, deberíamos asistir a una fase descendente suave, en nada parecida a las anteriores fases descendentes del ciclo de 4 años, las que se dieron en los períodos 2000-2002 y 2007-2009. De todas formas, iremos ajustando el análisis según se sucedan los acontecimientos.

   Permanezcan atentos.

Los secretos de J.M. Hurst: Línea Futura de Demarcación (LFD)

De entre todas las herramientas empleadas por J.M Hurst, la más poderosa es, sin duda, la bautizada como Línea Futura de Demarcación (LFD). En esencia, se trata de una representación desplazada de un ciclo. Dicho con otras palabras, consiste en copiar un ciclo determinado y desplazarlo a la derecha la mitad de su duración. Veamos un ejemplo para entenderlo.

   En el siguiente gráfico, muestro una onda sinusoidal con dos rotaciones de un ciclo idealizado.

LFD 1

   Para construir la LFD, basta con copiar el ciclo y desplazarlo a la derecha la mitad de su duración. Imaginemos que el ciclo es de 40 períodos (días, semanas…). Su LFD se desplazaría a la derecha 20 períodos.

LFD 2

   Una vez desplegados el ciclo y su LFD, cumple fijarse en los puntos en que ambas líneas se cruzan.

LFD 2a

   De esos puntos derivan tres piezas informativas de sumo interés. En primer lugar, los cruces nos sirven para confirmar los techos y suelos del ciclo en cuestión. Cuando el ciclo cruza a la baja la LFD, se confirma la formación de su techo. Cuando el ciclo cruza al alza la LFD, se confirma la formación de su suelo.

LFD 3

   En el siguiente ejemplo del S&P 500 se compendia la idea que acabo de exponer. Previamente debo aclarar que Hurst postuló que el precio de cualquier activo incluye los distintos ciclos que lo componen, de manera que en el ejemplo que viene a continuación el ciclo es el propio precio y su LFD nace de ese mismo precio.

   Aclarado este aspecto, en el gráfico, que muestra el ciclo de 40 días del S&P 500, se pone de manifiesto que cuando el precio cae por debajo de la LFD de 40 días se confirma el techo del ciclo de 40 días; y cuando sube por encima de la LFD de 40 días, se confirma el suelo del ciclo de 40 días.

Ejemplo LFD 1

   En segundo lugar, los cruces desempeñan la función de proyectar hacia el futuro en términos de espacio o precio la zona donde posiblemente se formen el techo y el suelo del ciclo. Si tras medir la distancia existente entre el techo del ciclo y el punto donde éste se cruza a la baja con la LFD, se proyecta esa distancia desde el punto de cruce, obtendremos la zona hasta donde posiblemente se extenderá la fase descendente del ciclo.

   Por otro lado, si tras medir la distancia existente entre el suelo del ciclo y el punto donde éste se cruza al alza con la LFD, se proyecta esa distancia desde el punto de cruce, obtendremos la zona hasta donde posiblemente se extenderá la fase ascendente del ciclo.

LFD 4

      Ahora, un ejemplo de proyección bajista sacado del gráfico del S&P 500.

Ejemplo LFD 2

    A continuación, veamos un ejemplo de proyección alcista en el mismo gráfico.

Ejemplo LFD 3

   La tercera información que nos suministra la LFD se cifra en su capacidad de anticipar en términos de tiempo los potenciales suelos y techos del ciclo. Una vez que el ciclo ha cruzado a la baja la LFD, cuando ésta haga su techo, el ciclo formará su suelo. De igual manera, pero en sentido inverso, una vez que el ciclo ha cruzado al alza la LFD, cuando ésta haga su suelo, el ciclo formará su techo.

LFD 5

   Nuevo ejemplo, mismo gráfico.

Ejemplo LFD 4

   Concluyo esta entrada echando un vistazo al actual ciclo de 40 días del Euro Stoxx 50. A simple vista se entiende que el precio, al caer por debajo de su LFD de 40 días, confirmó que se había formado el techo del ciclo. Entretanto, la proyección de la caída ha sido más que satisfecha. Por último, como la LFD está formando ahora su techo, el ciclo debería formar su suelo de manera inmediata.

   Permanezcan atentos.

Ejemplo LFD 5

S&P 500 y yen: relación inversa

Un vínculo por el que siempre conviene desfilar la mirada es el que mantienen la renta variable y el yen, relación fundamentada en el carry trade. Esta expresión designa algo tan sencillo como pedir prestado en un país con bajos tipos de interés e invertir el dinero en el extranjero en activos que procuran grandes rendimientos (bonos, acciones, bienes inmuebles.. ).

   Tradicionalmente, Japón se ha significado como el mejor país al que pedirle prestado. No en vano, sus tipos de interés llevan en cero o muy cerca de cero durante décadas. Sin embargo, EE.UU. también se ha convertido en los últimos tiempos en un país atractivo para llevar a término esta operación.

   Mientras los tipos de interés se mantienen bajos y la moneda de endeudamiento no se mueve en su contra, el carry trade procura pingües beneficios. No obstante, si los tipos de interés comienzan a subir o la moneda de endeudamiento se fortalece, y no digamos si suceden ambas cosas a la vez, esta operativa puede resultar ruinosa. Ese demoledor escenario acarrea una rápida venta de activos y la repatriación de los fondos para afrontar la deuda contraída.

 

   El carry trade se ha convertido en un mecanismo sistémico que mueve cifras descomunales. Cada vez que el yen cae, los especuladores se animan a asumir más riesgos, comprando, entre otras cosas, bonos y acciones. De ahí que exista una relación inversa entre el yen y activos de riesgo como la renta variable. Cuando el yen cae, las acciones suben. Y esto ha sido especialmente acusado en los últimos seis meses, en los que la moneda japonesa ha caído un 30%.

   Huelga decir que en ese desplome del yen ha resultado determinante que el Banco de Japón (BOJ) acelerase ad infinitum la impresión de dinero con vistas a hundir su moneda, proceso destinado a hacer más competitiva la economía japonesa.

   En el siguiente gráfico, muestro la relación inversa entre el S&P 500 y el yen, para cuya observación he usado el FXY, etf que lo replica. Puede observarse cómo a partir del instante en que la impresora de dinero del BOJ empezó a echar humo, la caída de la moneda japonesa ha sido espectacular e inversamente proporcional a la no menos espectacular subida del S&P 500.

S&P 500 y Yen

   Así las cosas, conviene seguir de cerca la evolución del yen. Si lo vemos desbocarse al alza en algún momento, la caída de la renta variable está asegurada.

   Permanezcan atentos.

 

El número al que todo el mundo debería mirar

Hay un número muy importante al que todo el mundo debería estar prestando atención ahora mismo, y ese número nada tiene que ver con el nivel de desempleo, la inflación o la compraventa de viviendas. Si ese número es muy alto, se derrumbará todo el sistema financiero del mundo occidental. El número al que me refiero es el rendimiento de los bonos a 10 años del Tesoro estadounidense.

   Cuando ese número sube, los tipos de interés a largo plazo de todo el sistema financiero aumentan en consonancia. Cuando los tipos de interés a largo plazo suben, se hace más costoso para el gobierno federal pedir dinero prestado. Este proceso de endeudamiento asimismo se vuelve más gravoso para los gobiernos estatales y locales. Por otro lado, los bonos existentes reducen su valor y los inversores que los poseen pierden grandes cantidades de dinero, amén de que los tipos hipotecarios suben (en EE.UU., las hipotecas están referenciadas a los bonos a largo plazo) y el pago mensual de las hipotecas se incrementa. En suma, los tipos de interés a lo largo de toda la economía suben y esto hace que la actividad económica se resienta.

   No obstante, el elemento más aterrador lo constituyen los más de 440 billones de dólares en derivados que campan por sus anchas en todo el mundo. Un rápido aumento de los tipos de interés podría causar el derrumbe de todo el sistema financiero. La exposición de los grandes bancos del mundo a estos productos financieros empequeñece el PIB de los países, incluso el de EE.UU. Estamos viviendo en medio de la mayor burbuja de deuda de la historia, y la única manera de que el juego pueda continuar es que los tipos de interés se mantengan en niveles muy bajos. Por desgracia, el rendimiento de los bonos a 10 años del Tesoro de Estados Unidos ha comenzado a aumentar, y resulta concebible que ese aumento continúe en el futuro.

   El 2 de agosto del año pasado, el rendimiento de los bonos a 10 años del Tesoro estadounidense era sólo del 1,48%. Sin embargo, las cosas están cambiando rápidamente. El miércoles, el rendimiento de los bonos a 10 años del Tesoro estadounidense alcanzó el 2,70% antes de caer al 2,58% tras la enésima manipulación de la Reserva Federal.

   Históricamente hablando, los tipos siguen establecidos en niveles muy bajos; lo alarmante es que parece que formaron un suelo de fuste el año pasado, de manera que cabe esperar que sigan elevándose. De hecho, entre los expertos de ese mercado se cree que pronto veremos un rendimiento del 3%.

   En buena lógica, todo esto constituye una muy mala noticia para las acciones. El siguiente cuadro muestra cómo durante los últimos 30 años el precio de las acciones ha aumentado de forma general mientras el rendimiento de los bonos a 10 años del Tesoro de Estados Unidos disminuía constantemente. Por tanto, existe una relación inversamente proporcional entre las acciones y el rendimiento de los bonos. Debo aclarar que en el gráfico aparece el rendimiento de los bonos de forma inversa, para que pueda cotejarse su correlación con el Dow Jones de Industriales.

Dow Jones y Rendimiento bonos

   Aunque ésta es una idea sujeta a debate, cuando bajan los tipos de interés se estimula la actividad económica, y eso es suele reflejarse de forma positiva sobre el precio de las acciones. De modo que cuando los tipos  de interés suben con rapidez,  el mercado de valores se resiente.

   Qué duda cabe de que la Reserva Federal ha tratado de mantener los tipos de interés a largo plazo muy bajos imprimiendo de forma salvaje dinero fresco y comprando bonos.

   Pero, ¿qué pasará si el rendimiento de los bonos a 10 años del Tesoro de Estados Unidos sigue aumentando a pesar de la impresión de dinero ejecutada por la Fed? ¿Podría el Banco Central norteamericano perder totalmente el control de la situación? De suceder tal cosa, el mercado de valores se desplomaría.

   Y la verdad es que los tipos de interés disponen de mucho espacio para subir. El siguiente gráfico muestra cómo se ha movido el rendimiento de los bonos a 10 años del Tesoro estadounidense en las últimas dos décadas.

Rendimientos  Bono 10 años

   Salta a la vista que el rendimiento de los bonos a 10 años del Tesoro estadounidense se movía alrededor del 6% en el año 2000. En 1990, el rendimiento de los bonos a 10 años del Tesoro estadounidense oscilaba entre el 8% y el 9%.

   Si volvemos a niveles “normales”, nuestro sistema financiero va a desplomarse. No habría manera de que fuera capaz de manejar semejante situación.

   Así  las cosas, vigilar de forma estrecha el rendimiento de los bonos a 10 años del Tesoro estadounidense deviene imperativo. Es el número más importante de la economía de EE.UU y, por extensión, de la del mundo entero.

   Permanezcan atentos.

 

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