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S&P 500 y yen: relación inversa

Un vínculo por el que siempre conviene desfilar la mirada es el que mantienen la renta variable y el yen, relación fundamentada en el carry trade. Esta expresión designa algo tan sencillo como pedir prestado en un país con bajos tipos de interés e invertir el dinero en el extranjero en activos que procuran grandes rendimientos (bonos, acciones, bienes inmuebles.. ).

   Tradicionalmente, Japón se ha significado como el mejor país al que pedirle prestado. No en vano, sus tipos de interés llevan en cero o muy cerca de cero durante décadas. Sin embargo, EE.UU. también se ha convertido en los últimos tiempos en un país atractivo para llevar a término esta operación.

   Mientras los tipos de interés se mantienen bajos y la moneda de endeudamiento no se mueve en su contra, el carry trade procura pingües beneficios. No obstante, si los tipos de interés comienzan a subir o la moneda de endeudamiento se fortalece, y no digamos si suceden ambas cosas a la vez, esta operativa puede resultar ruinosa. Ese demoledor escenario acarrea una rápida venta de activos y la repatriación de los fondos para afrontar la deuda contraída.

 

   El carry trade se ha convertido en un mecanismo sistémico que mueve cifras descomunales. Cada vez que el yen cae, los especuladores se animan a asumir más riesgos, comprando, entre otras cosas, bonos y acciones. De ahí que exista una relación inversa entre el yen y activos de riesgo como la renta variable. Cuando el yen cae, las acciones suben. Y esto ha sido especialmente acusado en los últimos seis meses, en los que la moneda japonesa ha caído un 30%.

   Huelga decir que en ese desplome del yen ha resultado determinante que el Banco de Japón (BOJ) acelerase ad infinitum la impresión de dinero con vistas a hundir su moneda, proceso destinado a hacer más competitiva la economía japonesa.

   En el siguiente gráfico, muestro la relación inversa entre el S&P 500 y el yen, para cuya observación he usado el FXY, etf que lo replica. Puede observarse cómo a partir del instante en que la impresora de dinero del BOJ empezó a echar humo, la caída de la moneda japonesa ha sido espectacular e inversamente proporcional a la no menos espectacular subida del S&P 500.

S&P 500 y Yen

   Así las cosas, conviene seguir de cerca la evolución del yen. Si lo vemos desbocarse al alza en algún momento, la caída de la renta variable está asegurada.

   Permanezcan atentos.

 

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